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Mary Balogh: conexión entre lector y personaje

Mary Balogh: conexión entre lector y personaje

Mary Balog habla en su blog sobre las claves para crear una conexión emocional entre el lector y sus personajes, en una novela pero sobre todo en un romance.

(Contenido traducido del blog de la autora; podéis leer el original aquí.)

 

 

Una historia de amor no es sólo una narrativa; es el desarrollo de una relación entre dos personas,  que se muestra a través de la indiferencia (a veces incluso hostilidad), a través de la atracción y la amistad y el estar enamorado hasta el tuétano. El final de una historia de amor, de un romance, debe dejar al lector suspirando de contento, convencido de que la pareja de la que acaba de leer viven el amor de las leyendas y que va a perdurar para siempre jamás y más aún. Debería vender el vivieron-felices-para-siempre sin perder realismo. Para conseguir tal desenlace, el lector tiene que estar inmerso en la historia y de las almas de sus personajes y el amor que comparten. El lector debe sentir a los personajes, estar suficientemente involucrado en sus aventuras y desventuras como verse a sí mismo en su posición. Es el trabajo del autor el conseguir que esto suceda, pero ¿cómo se consigue?

Primero, los personajes deben ser reales. Aún si el héroe es alto, oscuro, guapo a rabiar o algo totalmente distinto, aún si la heroína es una modelo de revista o no, deben leerse como personas reales con las que el lector se pueda identificar. Crear personajes de cartón fácilmente intercambiables y con un o dos rasgos identificativos es un absoluto no. Deben ser seres vivos, gente que tenga virtudes y defectos, con fracasos y problemas y triunfos, tan contradictorios como es la gente real. El lector debe querer verlos ganar y enamorarse de ellos en su vulnerabilidad.

Para hacer que un personaje se sienta real el autor debe conocerlo de pies a cabeza. Puedes saber mil detalles de una persona sin realmente conocerles de verdad. A veces ni siquiera nos conocemos al cien por cien a nosotros mismos.  ¿No has dicho o hecho algo alguna vez que te ha sorprendido? ¿Realmente sabes cómo reaccionarías a una situación inesperada, de vida o muerte? Cuando escribo un libro, edito y reescribo y vuelvo a editar antes de llegar al final. Esto normalmente sucede porque necesito ajustar la historia a medida que voy conociendo a mis personajes. No es nada fácil porque no estoy satisfecha hasta que los escribo bien. En raras ocasiones dejan entrever todos sus secretos de golpe. A veces, -normalmente, de hecho- acabo preguntándoles cuál es su pena más profunda. Siempre hay algo. Una vez conozco ese algo puedo dirigirles en la dirección que les ayudará a sanar, de manera que en el camino sean capaces de enamorarse y aceptar el amor y tener una relación romántica plena y duradera. Esto debe sucederles a ambos personajes, de la misma manera que ambos deben estar implicados en el proceso de sanación y crecimiento del otro. 

Mary Balogh: conexión entre lector y personaje

Debe haber desarrollo en los personajes si se quiere que el lector apueste su tiempo y emoción en su historia. Bien es cierto que hay series de acción en que los personajes no demandad una gran implicación emocional, pero esto es raro en un romance. Si el héroe es guapo y sexy y no hace absolutamente nada aparte de ser un macho durante toda la novela… es difícil encontrar un lector que invierta emocionalmente en él, que empatice, aún cuando pueda disfrutar esas cualidades. 

La mejor forma que he encontrado para profundizar en un personaje y conseguir que el lector empatice con él es el punto de vista. El punto de vista  narrativo es quién está contando/viviendo la historia contada. Puede ser en primera persona, aunque la historia será vista únicamente a través de los ojos de un único personaje (tal como vemos nuestras vidas). Yo uso un punto de vista en profunda tercera persona. Acostumbro a alternar entre el héroe y la heroína, aunque no es una norma estricta. Al alternar un capítulo des del punto de vista del héroe y uno de la heroína, el lector es capaz de vivir la historia a través del pensamiento y corazón de cada personaje y experimentar en profundidad ese particular episodio de la historia. Todo lo que sucede en nuestras vidas tiene un componente emocional. Somos los que experimentamos todo lo que ocurre en nuestras vidas, y la forma en que lo percibimos y reaccionamos está tintado por nuestras experiencias, historia y emociones; sobre todo emociones. Pocas vivencias están desconectadas de una emoción u otra. El autor debería buscar como objetivo replicar esas reacciones y emociones en sus personajes. Son seres que vivos y emocionales, y si su historia se cuenta desde sus yo más profundos, el lector va a experimentar todo lo que les suceda, sea acción o emoción, vida y amor.

El crear esta conexión emocional entre el escritor, el personaje y el lector es una de los mayores retos cuando se escribe una historia de amor, pero es, creo, la clave del éxito. El autor necesita que el lector ría con los personajes, llore con los personajes… y que se enamore con ellos. 
 

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