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Romina Naranjo explica cómo documentarte para tu novela

Romina Naranjo explica cómo documentarte para tu novela

Romina Naranjo, autora de Al pie de la montaña, habla sobre cómo investigar para una novela y cuáles son las partes más importantes a la hora de escribir sobre el pasado.

 

Cómo documentarte a la hora de escribir una novela

Por alguna razón, los que soñamos con escribir elegimos hacerlo centrando la trama de nuestras historias en épocas distintas de la nuestra.

Cuando prescindes del contemporáneo para echar la vista atrás, y eliges situar tu novela en el Siglo de Oro, la Regencia o, como es mi caso más actual, los tumultuosos años veinte en el ‘oeste’ americano, a las consabidas dudas sobre personajes y ambientación se unen también los interrogantes sobre documentación.

Porque escribir de algo que no has visto y vivido no es tarea fácil, ¡si lo sabré yo!

No creo que existan una serie de consejos cien por ciento válidos para hacer la tarea de documentación más sencilla, pero desde mi pequeña experiencia me gustaría compartir aquellas pautas que sigo, a título personal, cuando escribo mis novelas usando momentos históricos.

Lo primero es tener claro el lugar. Aunque la localización exacta donde tus personajes desarrollen sus diálogos sea inventada por ti (nombre, distribución, etc., para acomodarlo a necesidades de la trama), ese lugar debe pertenecer a un país o continente, y éstos llevan existiendo el tiempo suficiente como para que haya determinados aspectos a tener en cuenta, como el tipo de moneda de curso legal, la vestimenta o el idioma.

Es cierto que cuando se escribe se pueden tomar ciertas licencias, porque aunque nos encantaría, viajar al lugar que estamos describiendo es en muchos casos un imposible y las imágenes virtuales e información a nuestro alcance no siempre satisfacen todas nuestras dudas. Pero hay determinadas cuestiones que no pueden pasarse por alto cuando estamos documentándonos sobre un momento antiguo, como por ejemplo, las fechas en que algunos hitos tecnológicos aparecieron, como la televisión, el coche o la radio. No podemos situar a los protagonistas manteniendo una conversación telefónica si nuestra historia se asienta antes de 1860, por ejemplo.

Otro aspecto clave es tener claros y situados los conflictos bélicos. Muchas de las escritoras escondemos dentro un alma que sueña con grandes salones de baile y aroma victoriano. La Regencia es una de las grandes reinas de la novela histórica, pero también los son otras épocas. En mi caso, Al pie de la montaña se sitúa en 1922, y cuando escogí la época tuve muy en cuenta que las guerras americanas hubieran quedado lo bastante alejadas para que no entorpecieran mi trama. Puede parecer un aspecto sin importancia, pero no lo es.

Los lectores ávidos de novela de época tienen en cuenta toda clase de incongruencias, y si en un país grande como pueden ser los Estados Unidos o Inglaterra ha existido una guerra, probablemente el personaje masculino principal se habrá visto afectado. Y los varones de su familia. Habrá pobreza de terreno, alimentos y población diezmada, incluso en los estamentos más altos de la sociedad. Todo esto condicionará la historia, los escenarios y el carácter y actitudes mismos de los personajes.

Romina Naranjo explica cómo documentarte para tu novela

Personalmente, ese fue el primer aspecto en que me centré. Harry y Boyle Murphy habrían sido llamados a filas de haber existido algún conflicto durante el transcurso de Al pie de la montaña, y entonces, ¿quién habría encontrado a Bree perdida en medio de los nevados Apalaches?

Recomiendo dejar una franja de al menos dos o tres años, en la medida de lo posible, entre cualquier conflicto armado y el momento histórico elegido para escribir. O cuadrar de la mejor manera posible el escenario escogido para, en el caso de estarse librando o haber tenido lugar una guerra pocos años antes, las implicaciones sean las menores posibles. Granjas de montaña, como fue mi caso o países que puedan comprobarse que no participaron en el conflicto son algunas soluciones posibles.

Otro aspecto importante referente a la documentación son los hitos históricos ocurridos en la época en que contamos la historia. Para Al pie de la montaña fue la Ley Seca, que, si bien se trata de forma transversal, imperaba en el territorio de Virginia en el año 1922 y no habría sido correcto no mencionarla. Esto es clave para una buena ambientación, pequeños detalles como pueden ser los derechos de las mujeres, de las personas de color, leyes referidas al trato de los niños, instituciones inauguradas, abdicaciones o reinados de figuras monárquicas de la historia, atentados terroristas, nacimientos o muertes célebres, marcan la diferencia y expresan que la novela ha sido cuidada.

Estos aspectos no tienen por qué afectar a la trama principal, pero son pinceladas de calidad que agradan al lector y hablan de un trabajo y esfuerzo por parte del autor.

Una buena documentación es importante y también difícil. Desde luego, escribir contemporánea supone, en la práctica, un trabajo ligeramente menor, en el sentido de que escribir de la época conocida nos libra de cometer cierto tipo de errores históricos. Por supuesto, siempre que narremos, sin importar el año o momento escogido, habrá que indagar sobre el lugar elegido, sus habitantes, costumbres y aspectos más destacables, pero cuando nos ambientamos para novela histórica, a todo esto, hay que sumar la imagen global que tenía ese país, y el mundo en general, años atrás.

Internet es una herramienta maravillosa para eso, con sus mapas de la antigüedad, su información ampliada y sus fotografías de archivo, pero también podemos recurrir a bibliotecas, guías de viaje, foros de narrativa, películas y documentales. Todo lo que pueda darnos información será bienvenido y enriquecerá la novela, aunque escribirla nos lleve más tiempo.

Escribir es un placer. Un regalo y un privilegio. Hacerlo bien, en aspectos de estilo, ortografía y documentación supone además un orgullo para el escritor, que pasará las páginas de su libro con la satisfacción de haber investigado tanto como estaba en sus capacidades.

Me gustaría decir que, con estos pequeños consejos, y otros que sin duda cada autor y autora descubrirá por sí mismo estaremos libres de errores… pero como en todo aprendizaje, solo la práctica, el interés y la curiosidad podrán llevarnos lo más cerca posible de la perfección. La documentación perfecta no existe, pero el estudio riguroso y el análisis de todos los detalles sin duda podrá hacernos rozarla con la punta de los dedos. Entonces, podremos decirnos que hemos hecho un buen trabajo, y sentirnos satisfechos con nosotros mismos y con nuestra obra.

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